lunes, 22 de junio de 2009

Citas con el destino

Me senté en la oficina del señor destino una mañana de junio, el día estaba tal y como mi ánimo, lloviznaba apenas nada y una densa capa gris bañaba el cielo.
El enorme pasillo que daba a la puertita me pareció un recorrido eterno después de esas sinuosas escaleras.
Toc toc toc.
Entrar me fue difícil, trague saliva y respire un par de veces seguidas. Puse la mano en la perilla y la gire.
El escritorio estaba lleno de papeles apilados en grandes columnas con las insignias "DEMANDAS" y "PETICIONES" separadas por colores.
El lugar era frio e impersonal, con un par de sillas negras, un cuadro y paredes color crema. No había ventanas.
El señor destino me sonrió con malicia cuando me vio parada esperando entrar. Tenía ganas de salir corriendo y retroceder todo lo que ese día me había puesto en esa oficina. Tenia muchas ganas de volver el tiempo atrás, que alguien me previniera, que me advirtiera que iba a llegar este momento.
Pero no podía. No podía, así que me decidí y me senté.
“Sabrá usted ya muy bien que la factura a pagar esta a su nombre, después de haberse permitido un periodo de exagerada paz y libertinaje” Resopló el viejo con codicia mientras me recorría con la mirada. “Son precios bien altos, señorita, no voy a mentirle” Me recorrió de nuevo con su mirada amenazadora y Se aclaro la voz para continuar “Usted tiene una deuda grande, parece que le gusto el sabor de la libertad y el bienestar; y señorita… ese es un sabor muy caro” Trague saliva. Si pensaba que esto iba a ser fácil, si tenía una remota pero existente esperanza entonces se desvaneció, ¡ja! Yo pensé que iba a ser sencillo… no lo fue.
Me entrego con sus grasientas manos un manuscrito empapelado en rojo, con mi nombre en la tapa inmediata.
Mi estomago se revolvió cuando comencé a pasar las imágenes de este periodo a través de las hojas del libro, empecé a ver los costos de lo que ahora eran mis recuerdos. Al final había una pequeña línea con mis iníciales debajo, con la mano temblorosa firme el contrato de pago.
Su asistente; la señorita desolación me condujo por otro pasillo mientras me daba sus condolencias en voz alta. Al final del pasillo estaba el matadero. La venganza se afilaba los dientes mientras el karma golpeteaba el pie contra el piso con impaciencia.

Todo estaba preparado, ahí iba a haber una matanza, una carnicería enorme…e iba a ser la mía.
Así que avance dos pasos hacia lo desconocido con el sabor de la demencia en mi lengua…La enorme cámara de tortura se redujo a nada cuando vi el pequeño letrero debajo de la gran puerta “Everything you dream of, But never can possess, Nothing’s what it seems” esa pequeña inscripción me quito todo el miedo para dar paso a la insensibilidad una insensibilidad profunda que me sumió en el vacio concreto.
Pude mirar a lo lejos como el señor destino se frotaba las manos con perversidad, disfrutando al máximo la tortura venidera y la agonía lenta.
Ahí iba a haber una matanza, una carnicería enorme…e iba a ser la mía.


martes, 16 de junio de 2009

Trasnquiversando la Inexistencia



............¡Buenos días señorita amargura!
Su rostro se ve mas demacrado que nunca,
sus ojeras han alcanzado un color morado mas grisáceo;
Sus labios están tan resecos, señorita amargura.
¡Que bien le sienta el cabello enmarañado y los ojos hinchados!
Se ve casi tan bien como su rostro maltratado.
............¡Buenos días señorita amargura!


¡Que alguien por el amor al cielo me de una opinión veraz de mi situación!Reaccionar ante la realidad es aun peor que guardar en la inconsciencia un poquito de esperanza.
La panza se revuelca en mi caja toraxica por los ligeros jalones del pantalón contra mi piel, siento todas y cada una de las punzadas de la piel que parece arder en llamas cuando tengo que aplicar el antiséptico.
No hay más opciones, la herida esta peor que infectada, y la culpa me mira con reproche desde el espejo cuando intento curarme.
Mi cabeza da vueltas en el círculo vicioso que me rodea desde hace 2 años… Cualquiera que haya pasado por esto me entenderá.Ya para colmo de los males mi desempeño en la escuela va…poco menos que por los suelos.
Si bien no eh hecho mucho por el libro tampoco lo intento, cada escribo un pequeño párrafo siento que lleva impreso el miedo y la desesperación de la que ya soy presa.
Nada más reconfortante para mí estado de ánimo que las dulces notas de mi madre gritándome desde el piso de abajo… si es música para mis oídos.
Y justo cuando voy a aplastarme aquí a leerlas mis niñas hermosas, se presenta otro inconveniente más. Es como si el maldito destino acomodara las piezas de un juego de ajedrez… ¿y quien creen que va ganando? Les daré una pista: El.
Por otro lado las pláticas conmigo misma van empeorando a girones.
¿Cuál es el primer paso de la locura? Hablar sola. ¿Y el segundo? Contestarse. Estoy loca, por supuesto ya me lo temía.
Así que mi pequeña burbuja de cristal que intento llamar mundo se volteo de cabeza, y me dejo hasta el fondo del lago sobre el que esta, bien profundo oh algo mas… “Es igual es igual” ¡Claro que no! Pero ¿Qué me queda? Lamentarme ya no sirve… Despertar cada mañana tampoco…¡Buenos días señorita amargura!...