martes, 22 de septiembre de 2009

Road to pain (primera parte)

Despertar fue un shock, era una pesadilla vivida, casi podía tocarla.
La cabeza me daba vueltas, forcé a mi cabeza a recordar detalles de la noche anterior, pero todo era un vacio sin fondo. Intente desentumir las piernas y entonces me di cuenta de la posición; Estaba hecha una bola sobre mi costado, cubierta con el edredón hasta mas arriba de mi cabeza. Salte de la cama tan rápido que no sentí el movimiento. Mirar hacia abajo hizo que me despertara completamente, mis piernas estaban pálidas, tan pálidas que parecía que habían puesto harina en la cama donde dormí. Y también estaba absolutamente sin roa. Un torrente de recuerdos inundo mi mente...Pero se detenían todos en la doceava cerveza y las copas de vodka. Suspire; era cierto. La ultima vez que había estado despierta, mi ultimo recuerdo me conducía a un antro en al ciudad, estaba en la barra con Ana Claudia...Forcé mas mi memoria.

Alguien se acercaba a la barra, debía ser mas grande que yo, estaba consiente de eso. Pero era hermoso, tal vez el hombre más hermoso que había visto en mi vida, su piel era blanca como el granito y su cabello ondulaba sobre su oreja. Hermoso en verdad. Me mordí un labio...Eso explicaba despertar en un cuarto de hotel la mañana siguiente. Suspire con fuerza.
Intente reconocer el lugar, pero nunca antes había estado ahí, era tan frio e impersonal como cualquier hotel. Camine desorientada tocando el mueble empotrado, las cortinas estaban cerradas. Las tome de los extremos y las abrí con fuerza de par en par, aunque el esfuerzo no me haya costado nada. Era de noche, una pulsada en mi estomago me hizo sentir algo muy extraño, tenia sed...mucha sed. Demasiada sed, mas de la que nunca había sentido en mis 19 años. Mire el buró y había un vaso, lo llene de agua y me lo lleve a la boca, pero mi diafragma se contrajo de golpe al sentirla pasar y corrí al baño, escupí con fuerza contra el lavabo y me seque con el dorso de la mano. Cruda, pensé, sin duda una buena cruda.
De regreso me detuve a mirar un cuadro en la pared, era una pared color azul claro con un rostro en medio y rodeado por un marco de madera. El cuadro reflejaba un rostro hermoso tal vez, pero muy raro.
Su piel era pálida, tersa como la seda, mire sus labios eran rosas, también pálidos como la cal y luego mire sus ojos...vacios y grises, tenían un atisbo de miedo en ellos...me recordaban al chico de la noche anterior.El rostro en el espejo enarco una ceja. Me asuste tanto que retrocedí dando tumbos mientras la extraña pintura hacia lo mismo. Mi mente lo comprendió con un grito, aquello no era un retrato, era un espejo. Regrese a la cama jadeando de terror pero mis ojos se enfocaron en una nota con el membrete del hotel, la alcé en vilo y leí rápidamente.
Era una carta:

Lo siento -comenzaba- Despertaras pronto, tal vez en un par de días, no puedo mas que disculparme, si sobrevives tendrás la eternidad para perdonarme.
Solo puedo recomendarte cosas insulsas y sin embargo importantes: No te expongas a la luz del sol, caza cada dos noches, busca compañía; pueden encontrar a otros vampiros en ex haciendas viejas o en ruinas.
Lo lamento mucho

Marcus

Explote. ¿Vampiro? Esto era una broma. ¿Vampiros? Los vampiros no existían, recordaba vagamente una ilusión que tuve de pequeña donde yo era un inmortal pero esto era la realidad y los vampiros no existían. La sed aumento, hizo añicos mi concentración.
Toque mi boca, palpe los labios suaves y la piel helada y luego sentí que las entrañas se me revolvían. Mis colmillos eran largos y afilados como navajas. Era un vampiro. No, sacudí la cabeza muy fuerte, aquello no era cierto, no podía serlo. Volvía al espejo, efectivamente lo que se reflejaba en el era yo. Pero no era yo, no; definitivamente no era yo. Era una extraña con un rostro igual al mío que alzaba la mano para tocar su dedo contra el cristal. Grite hasta que no tuve aire en los pulmones.

Tantee el piso y encontré mi ropa, aquello no podía ser cierto. Me vestí en menos de 10 segundos y luego abrí la puerta de golpe.
El corredor era un hervidero de gente, me petrifique en la puerta cuando dos cosas sucedieron a la vez.
Todas las caras presentes voltearon a mirarme, un chico con una gorra susurraba a otro en el oído, y pude oír lo que decían. Una mujer tragaba con fuerza y sentí la respiración de las gemelas que iban de la mano caminando junto a su papá.
Y el segundo evento fue más agresivo. La sed se retorció en mí como un animal furioso, todas mis dudas quedaron disipadas, yo era un vampiro.
Y ahora era un vampiro que paladeaba el sabor de la sangre caliente, era un vampiro que deseaba atacar a la garganta de todos los presentes y aplacar así su hambre. Si, era una vampira sedienta.

Nenas, esto es un la primera parte de un cuento algo alrgo que hice este fin de semana, diganme que piensan!
Toxica