jueves, 25 de noviembre de 2010

La sombra de lo que fuimos





Nos miramos, ambos impresionados del tiempo que ha pasado, ambos midiendo con increíble certeza lo que cada cual ha recorrido de su largo camino desde ese tiempo, nos miramos con delicadeza para no sentir que no ha sido todo tan bueno, con curiosidad y con morbo, cuando compruebas que ya no tengo aquel cuerpo de niña que probaste hace ya; tantas lunas. Nos miramos y el mundo se detiene.

En tus labios baila una sonrisa, es ya una sonrisa distinta y sin embargo, sigue ahí la malicia, el descaro y la lujuria que recuerdo y que tanto quise.
No puedes creer que sea yo, al parecer tampoco crees cuando pongo mi mano sobre la tuya; para que
compruebes que estoy parada frente a ti, tus ojos recorren mi cuerpo y la pregunta como estas da paso a una sonrisa irónica, todo es surrealista de momento.
Las cicatrices que la vida nos ha dejado no dejan de saltar a la vista ni por un instante, ya no somos los mismos, tus ojos muestran cierto cansancio y un ligero hastió mancha tu expresión antigua. Escogimos caminos distintos y sin embargo, aun siento que fue ayer que sostenías mi cabeza sobre tus piernas y jugabas con mi cabello opinando que el color era maravilloso, aun siento esos días extraños que no llevaban continuidad y donde la monotonía era lo mas preciado que conocimos nunca, había una seguridad invisible flotando a nuestro al rededor, llena de ilusiones y esa seguridad mantenía la certeza de un futuro feliz, ese futuro que nunca imaginamos vivir por separado. Nos reímos de un pasado que duele por no estar presente, nos reímos de cuan ingenuos fuimos, pero cuando la risa esta desvaneciéndose, dejos de insatisfacción nublan la soleada tarde. Me encuentro con la grata sorpresa (aunque de antemano imaginada) de que tus dedos aun juegan inquietantes en los míos, como aun queriendo saber si soy yo realmente aquella personita, que con trece años y muchos sueños extraños en la cabeza tomabas entre tus brazos, si soy de verdad la misma personita que se presento frente a ti una tarde de otoño con catéter en mano y docenas de piezas, que sonrió y que después paso contigo toda clase de ironías bizarras y corrompidas.
Lo soy.
Recordar es impresionante, y aun cuando intentas esconderlo noto que nos sentimos de la misma manera, siempre extrañando tiempos que no volverán, donde la vida, los días, el tiempo eran una nube apacible y sin complicaciones.
Lo noto y duele, y al caer la noche la hora de despedirnos a llegado, y en ese ultimo abrazo, mi piel se funde con la tuya dejando en ella los restos de la chica que fui, para que contigo; los lleves de vuelta al hogar.





3 comentarios:

  1. T_T

    que profundo nena!!!

    dicen q recordar es vivir...

    espero q todo marche bien en tu vida linda.. te lo mereces

    un besote =)

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  2. linda entrada....da por penzar. besitos

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  3. es bonito recordar, pero al haber cambiado con el tiempo esos recuerdos a veces es mejor no volverlos a sentir...
    si tu eres diferente y el tambien, aunque anheles tanto esos recuerdos ya no pueden volver ser lo mismo...
    (aunque tal vez me equivoque... nadie es perfecto)
    aun asi, si eso te hace feliz, adelante! =)
    un beso preciosa!
    cuidate!n.n

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