domingo, 27 de marzo de 2011

Miss nobody


El perfil bajo me va.


Me considero mas una espectadora que una creyente, me siento en un rincón a observar la vida, a escatimar los costos de los pensamientos de los demás, me dedico a mirar; mirar y suponer, analizar por lo bajo los modelos bien estructurados y firmes de cada uno de los transeúntes. Mido a lo lejos su inteligencia, su salario, su cinismo y su hipocresía, su calaña, y ya más de cerca les mido el valor.

Prefiero honradamente ser miss nobody que la reina del baile de graduación, antes muerta que piadosa; es a todo y todos, nadie se salva del análisis barato al que puede aspirar mi cerebro.
Amo ser un sombra entre 500 cuerpos, y sin duda rechazaría pomposamente un salto al conocimiento popular, pues su reconocimiento; para mi, es el inicio del final. Sepultar la nariz entre las letras me resulta más placentero que la sonrisa de 3 fashion victims baratas, mercancía de Sears queriendo pasar por artículos de Saks.
Pienso concisamente que la fama es la muerte, el perfil bajo me va.
Prefiero enfundarme el disfraz de nada, para así poder ver a todos; acabar mentalmente con sus ilusiones, sin el peligro de interferencias ajenas, contestar cada saludo con un gruñido inteligible que pueda pasar por respuesta y seguir mi camino.

Soy una mas de las personas que le escupen a la cara al destino, al futuro, incluso al presente, cuando se pasa de cabrón.
Mi día a día esta plagado de gente sin necesidad de concordar con el resto del mundo, gente que no se preocupa por empalmar allí donde todos se disputan un sitio.
 Desajustados mentales, entes sarcásticos, burlones, grotescas figuritas de plasma vetadas.
Y ante la pregunta ¿que esperan de su vida? todos se ríen pero nadie contesta.
Yo vivo entre ellos.

A mi; en lo personal, el perfil bajo me va.


Señorita Toxica

viernes, 11 de marzo de 2011

Dont forget

Fuiste "eso"
Fuiste eso que necesite, fuiste mi amigo, mi compañía, quizá la única persona con la que la confianza era una elección, no una obligación, fuiste la figura que buscaba, la única que tuve. Tenias la capacidad de sonreír e iluminar, había un aureola de felicidad contagiosa rodeando tu ser, una fuerza gravitatoria que nos atraía a todos a tu presencia. Eras el sol, nuestro sol.
Eras una especie de fuerza que convivía conmigo, que me sostenía y me guiaba, me apoyaba, hasta el ultimo de mis escurridizos segundos, que tan difícilmente compartía con alguien.
Y te recuerdo, y duele. Duele porque te necesito. Porque quiero tu sonrisa, tu presencia, tus bromas, tu voz. Porque quiero saber si alguna vez hico algo malo, oh quizá si estabas orgulloso, cualquier cosa, lo que sea, necesito saber que me perdonas. Y no puedo, no lo voy a saber.


Y si pudiera, si solo pudiera; regresar las cosas e invertir los papeles, te regalaría mi vida, la cambiaría por la tuya, sufriría todo lo que sufriste tu
Porque era yo quien lo merecía, porque a mi debió pasarme todo, yo soy quien debió desaparecer.
Tu no lo merecías.
Y por eso duele, porque de todas las personas posibles, le hice daño a una de las pocas que me quiso, y no lo puedo remediar. Y no puedo olvidar, no quiero olvidar. Las cosas no funcionan de esa manera. no lo hare.

Pero por favor.
Perdoname

lunes, 7 de marzo de 2011

Cerebros en decadencia


Ya renuncie a los suspiros y sueños rosas.
Ya renuncie a los príncipes, los castillos y los vestidos de raso.
Renuncie hace muchisimo tiempo a las zapatillas rosadas, que te dejan los dedos entumecidos, a los brillos labiales color durazno , a las mejillas sonrosadas y el cabello finamente arreglado. A la pedicura carisima y los arreglos matutinos que te arrancan de la cama una hora antes de lo necesario. Renuncie a  sueteres con cuellos principescos y a los aretes colgantes color pastel en cada oreja, a las bolsas tres veces mas grandes de lo que puede sostener mi brazo, a las diademas que asemejan una corona.
A los pasadores con 50 brillantes fake, las faldas discretas y al anillo con una gema en el dedo corazón.
Renuncio al bebe en una casa rosa, al perro chihuahua de mascota en el bolso, al bronceado artificial y a cadenas con un dije religioso. Al caminar airoso y soñoliento, al hablar arrastrando las palabras.
A las operaciones de senos y al rellenador de labios.
¡valla!
Si bueno; mejor conseguirme un cerebro.