jueves, 26 de julio de 2012

Tú eres la persona más importante del mundo


Tú eres la persona más importante del mundo
Eres el ser humano mas precioso del planeta
Eres amiga, madre, consejera, compañera.
Eres sol, eres luz.
Eres esperanza y sueños. 
Eres sustento y cariño
Eres amor
Eres dulzura y sonrisas.
Eres felicidad.
Eres calor y fuerza. 
Eres belleza y ejemplo.
Eres seguridad, resguardo y paciencia.
Eres magia.
Tú eres la persona más importante del mundo.
Eres la razón de que alguien despierte, se esfuerce, siga respirando.
Eres la razón de una vida.
Eres la razón de que una persona quiera ser mejor.
Y esa persona soy yo.
Tú eres la persona mas importante del mundo
Tú eres mi mundo.



Te amo, mami.



jueves, 19 de julio de 2012

Memorias



¿Dónde ha quedado todo ese amor enfermizo y dolorido, presa de nada y de todos?
¿En qué abismo profundo se ha desvanecido el polvo de estrellas?
No soy más una muñeca, tú no eres más un sueño inalcanzable.
¿Mi alma no parece más brillante? 
¿O es que, en realidad nunca lo fue?
Creo que sé la respuesta.
Ya no escapas de la realidad para estar conmigo, ahora lo haces para no estar.
¿Logré resucitarte? Desearía haberlo hecho
Nunca me permití siquiera pensar en que esas palabras tiradas al olvido pudieran ser tan importantes  para mí después. 
Quisiera... tan solo quisiera haber sido más previsora, más precavida. 
Quisiera haber atesorado cada palabra entre nosotros, al principio
En ese principio que siempre es lo más hermoso, lo más luminoso.
¿Cómo olvidamos lo que nos enseñó la noche?
Al final yo no superé nada, no superé a nadie. 
Mirar por una ventana nunca me había parecido algo tan grande, de hecho no lo es. Y si lo fue; fue solo por que estaba contigo.

Sigo extrañando esa mirada.... y esa voz...
¿Sigues tu extrañando algo en mí ?


Y nos desvanecemos....

domingo, 15 de julio de 2012

La joven con el Arete de perla (Capitulo primero: El Hombre en el tren)



Desperté. El cielo era de un gris perla matinal.  Me moleste un poco pues mis uñas estaban llenas de tierra y mi cabello alborotado. Note que me dolían un poco los músculos cuando intenté levantarme sacudiéndome el polvo. Debía ser tarde.
Tendría que escalar el enorme risco, debí ser tan tonta para caer aquí... No puedo recordar exactamente como caí pero... ¡ay! de verdad me duele la cabeza. Sería mejor recordar en otra ocasión, supongo.
Buscando una manera menos cansada de regresar a casa, encontré que a mis espaldas había una playa blanca y suave, el agua era de un tono oscuro pero se veía en completa calma. A la orilla había abandonadas unas pequeñas gastadas embarcaciones de madera. Recorrí el lugar con la mirada con la vaga esperanza de encontrar a alguien.
Una mano gruesa y tibia toco mi hombro.
-El camino es por aquí - dijo el fornido hombre dándome la vuelta gentilmente.
-¿Y las barcas? pregunté
-No se usan mas - dijo con un dejo de tristeza en la voz. Era probable que su padre habría sido o fuera pescador, pues el no tenía pinta de serlo.
El hombre era una contradicción. Para ser tan alto y fornido (a mi parecer; es decir) tenía excesiva gracilidad en sus movimientos, llevaba un traje negro sastre que a leguas se veía carísimo , aun cuando, quizá por la forma en la que reflejaba la luz, parecía por instantes que su figura se desvanecía por pedazos. Quizá era solo el puro que llevaba en la mano el que soltaba ese humo tan extraño.
-¿A dónde vamos?- pregunte siguiéndolo.
No respondió nada, pero me señalo a un costado, donde había un gran tren esperando, evidentemente a punto de irse.
En realidad, aún si no quería confiar en él, no tenía muchas opciones. Visito a mi tía por las pascuas y aún no conozco el lugar lo suficiente para saber a donde había caído en mi intento de salir sola.
-No tengo boleto- Dije a escasos metros de la puerta para abordar.
-¡Oh no te preocupes! Me sobra uno - dijo el hombre chupando su puro. Tomó gentilmente mi brazo y me empujo suavemente a la rampa de abordaje.
El tren me dejó boquiabierta. Nunca había estado en un tren, pero no esperaba que mi primer viaje en uno fuese en primera clase. Y así debía ser, pues casi no había pasajeros, y la mayoría iban vestidos tan elegantes que mis jeans y mi desgastada playera de Sex Gang Children me hizo sonrojarme.
Limpié disimuladamente mis uñas mientras trataba de anudarme el cabello.
El hombre me guió hacia el medio del pasillo donde tomo uno de los pequeños asientos apartado, me quede mirando el  terciopelo rojo y sonrió indicándome que podía tomar asiento.
-¿Te es algo necesario, en este momento? - preguntó sobriamente.
Negué con la cabeza
-¿Cual es su nombre? - pregunté
-¡Oh tengo muchos! - contestó riendo - Tantos, mi querida amiga, que los más viejos ya han sido olvidados. -Prendió otro puro y agregó - No me hables de usted, puedes llamarme Tánatos, ese es casi mi favorito.
No quise reírme por educación, pero era sin duda un nombre bastante gracioso.
-¿Y usted a donde va?- quise saber después de unos minutos en silencio.
-Yo voy a casa, por supuesto - comentó a la ligera viéndome de reojo.
Torcí la boca. Traté de recordar la calle donde se encontraba la casa de mi tía, pero solo conseguí acordarme que estaba cerca del centro.
-¿Sabe si el tren pasa por algún punto cerca del centro de la ciudad?
-El tren solo tiene un destino, pero no te preocupes, ya llegaras a donde debes. - contesto quitandole importancia con un simple ademan de  la mano.
Desgraciadamente siempre he sido muy impulsiva, así que enojada respondí:
-¿Esta usted secuestrandome? - Cuando pronuncié las palabras vinieron a mi memoria todos lo consejos de mi madre de nunca hablar con extraños. me mordí el labio, asustada.
Se hecho a reír de buena gana y apagó su puro en un cenicero de marfil.
-Eres todo un encanto. ¿Sabes? Yo no tenía contemplado encontrarte el día de hoy. Ha sido una cosa repentina, y también te diría; querida mía, que deberías leer un poco mas - Comentó guiñando el ojo.
-¡ Contésteme! ¡Gritaré, pediré ayuda! - Amenacé aterrorizada.
-Querida mía, no estoy secuestrandote, estoy llevándote a casa, moriste anoche.






Notas:
*En la mitología griega, Tánatos es la personificación de la muerte no violenta. En la misma cultura, Caronte, también conocido como el barquero infernal, se encarga de llevar las almas en una barca al más allá.
* A la gente, al morir; se les prepara y arregla antes de enterrarlo, de ahí que en el tren todos lucen elegantes.