miércoles, 15 de mayo de 2013

De razones en vano a oídos sordos



Esta es la primera verdad en mi vida: No escribo para ser leída. 
No escribo por las razones que la gente que se atreve suponer tiene por sentadas.

Nunca he encajado realmente en ningún sitio. Desde que tengo memoria, siempre fui un tanto retraída a pesar de mi carácter alegre. Logro entablar conversaciones hasta con el chico que despacha la tienda, pero nunca he podido, a pesar de mis muy enfáticos esfuerzos, entablar relaciones reales con la gente, relaciones que cuenten de verdad. Un amigo intimo que me conozca hasta los huesos, una pareja con la que pueda compartir cualquier idea extraña que llegue a mi cabeza. Ni con las personas más allegadas a mi, con quien podría pensarse, puedo ser yo misma, he logrado una conexión al grado de comentar hasta mis más exóticos sentimientos.

Pero no es por eso por lo que escribo. Pudiera llegar a pensarse así. Aún cuando ha sido mi medio de desahogo en mis días más oscuros, no escribo por la necesidad de expresar algo en especial.

Escribo por la simple razón de poder desmenuzar a las personas como solo entre letras puede hacerse. 
De romper sus cascarones; sus máscaras, sus 
plásticas y vacías vidas y de reírme de ello a solas.
Escribo para diseccionar a las personas, como un médico en la morgue, palpar su interior, pesar y sopesar que tanto valen y desentrañar todas esas cosas que yo sé que existen dentro de ellos; aun que ellos no lo sepan. 

No escribo para ser leída, escribo para poder refugiarme en algún sitio seguro cuando no tengo escapatoria del mundo.
Escribo para sentirme feliz dentro de la única verdad ficticia que conozco: Las letras.
No soy una de esas personas que tienen el talento o potencial de ser el siguiente Best Seller, no planeo encantar a nadie con mis escritos, sólo a mí.

Encantarme, ilusionarme, dañarme, destruirme. Qué más da. Es mi forma de ser y de sentir, de poder plasmar algo que conozco y todo aquello que desconozco en algún sitio.

No deseo ser entendida, mi mundo aparte es demasiado intocable; demasiado complejo, demasiado personal para que mi intención quede clara a los demás... Mi mundo aparte se refleja aquí, en estas sílabas dirigidas a la nadie, a la nada. 

Podrá ser patético, pero es parte de mí, es lo único que es realmente parte de mí.  

martes, 7 de mayo de 2013

Letargos mágicos y deseos en vano



No puedo enamorarme de ti.
No puedo crear esa ilusión tonta en mi mente que me le ordene a mi corazón palpitar tan rápido que el mundo desaparezca bajos mis pies.
No voy a obligarme a hacerlo.
No puedo verte a los ojos por las noches y al cerrar los parpados pensar que es alguien más quien comparte mi cama
No quiero pasar como estos el resto de mis días, no quiero seguir pensando en lo que fue y que no va a volver
Más que eso, no quiero pensar en lo que nunca fue y arrepentirme de ello
No deseo con toda mi alma tenerte como he deseado tener a otras personas
Otra mente, otro par de labios, otra mano cerrada en torno a la mía
Incontables suspiros ya se me han escapado deslizados bajo segundos nebulosos, bajo miradas interrogantes, entre mañanas soleadas llenas de recuerdos, deseos en vano, añoranzas vagas.
¿A qué me dedico ahora?
Abrir los ojos y desear una respiración distinta en mi cuerpo, un eco de alguien que no va a volver, que nunca pudo estar ahí
Quizá no estaba en el destino, quizá yo no debía ser la chica a la que despertaran con un beso. No; no un beso, no uno de esos puros y castos de los cuentos
Yo no era la chica que despertarían cada mañana con una mordida en los labios, con un roce en el cuello y un montón de maldiciones contra el mundo.
Pero demonios, desearía ser esa.
Al infierno; sí deseo ser ella.
Esa que él eligió
No una princesa de cuento; deseo ser la villana del tuyo, especialmente diseñada para gemir a tu lado por horas para después reír como una tonta con oraciones cortas.
Desearía haber sido diseñada con ese molde, que debe existir en alguna parte.
Mientras le arranco pedazos al pasado me pregunto porqué ese nunca fue mi futuro.
No fue mi historia, fue tuya. El peor de los males: Nunca fue nuestra historia

Desearía mirarte con la misma rabia que miré otros ojos
Deseo añorarte con las mismas ansias que añoré otro cuerpo.
Quiero que despiertes en mí todo eso que me hace jadear y suspirar al mismo tiempo.

Pero eso no ocurre, no contigo.
Tu no eres el problema, lo soy yo.

Yo soy la razón por la que no quiero enamorarme de ti, por la que no puedo.

Soy la única razón de a pesar del tiempo, los años y la supuesta madurez, me siga sintiendo tan sola.

Porqué después de todo....
Ese nosotros nunca llegó